El cumplimiento de la promesa
Tu voz, es para mí como el canto lejano y claro del amor dormido,
¿Cómo lograste envolver toda la ternura en una palabra?
Te encontré de repente, sin imaginar siquiera que estarías aquí,
En un lugar donde nadie sueña encontrar ya nada.
Pero llegaste, sin ruido, sin una señal, pero con un paso tan firme y decidido, que nadie puso en duda que por fin, estabas aquí, para mí.
Amado mío, en mi corazón, puedo sentir la tibieza de una certeza guardada por siglos, que poco a poco viene despertando a la luz, a la luz de tu presencia.
Te he estado esperando, desde niña, desde antes de nacer, ya alguien que nos ama, había dicho que nos encontraríamos un día,
En algún momento de la eternidad, ya te estaba esperando.
Había imaginado tantos rostros, tantas voces, pero ahora que te veo,
Sé que eres tal y como deberías ser,
Eres mío y soy tuya.
Bendito sea nuestro Dios, quien nos reservó con paciencia, la bendita felicidad de encontrarnos y amarnos.
Marielos
