
Pienso en las mañanas sin sueños de mi vida, en esos oscuros nubarrones, que no marcan las vidas ajenas, si no que se posan quedamente en las risas fecundas de mi garganta, hasta hacerla callar y como por encanto brotan los diamantes claros y salados que a mi alma le agrada regalarme, cuando siente que necesito dejar ir algo a lo que he estado aferrada como una necia hiedra en una pared oscurecida, cuando desprenderme significa liberarme y permitirme comenzar de nuevo, sacando fuerzas de la flaqueza y confiando en que Dios jamás se equivoca!
¿por que no le damos una oportunidad a las lagrimas, y vemos la bendicion que ellas encierran? ¿por que no les permitimos que nos liberen de miedos antiguos y amores callosos?
Demosles una oportunidad, y quizás nos sorprenderan con nuevos sueños tejidos de esperanzas.
